
Guisos de fuego lento
Cuchara de la de siempre: rabo de toro, callos, manitas. Platos que piden horas de cocina y una buena hogaza al lado.
Un mesón amplio y acogedor, de ladrillo visto, en la calle del Berro de Tres Cantos.

Aquí se viene a comer bien y sin prisa. La cocina es española, de toda la vida y de mercado: lo que manda es el producto y el tiempo que necesita cada plato.
Los guisos se hacen como se han hecho siempre, a fuego lento. El pescado llega a la plancha o con su salsa, y los postres se preparan en casa.
Las raciones son generosas, el trato es cercano y la sala tiene sitio para una comida de diario o para una mesa larga de domingo.
Tres cosas por las que se conoce la casa, según la describen quienes la visitan.

Cuchara de la de siempre: rabo de toro, callos, manitas. Platos que piden horas de cocina y una buena hogaza al lado.

Del bacalao con salmorejo a los calamares a la plancha. Preparaciones sencillas para que el producto hable.

Tarta de queso, tarta de chocolate y sorbete de limón al cava. El final que alarga la sobremesa.
Comedor, barra y terraza. Las fotografías del local llegarán con la sesión de fotos de la casa.
El comedor de ladrillo vistoFotografía pendiente
Amplio y acogedor, con paredes de ladrillo visto.
La barraFotografía pendiente
Para el aperitivo o un café después de comer.

Al aire libre, para los meses de buen tiempo.
«Comida casera, sitio recomendable en Tres Cantos.»
«Estuvimos en la terraza en verano y se está muy agradable.»
«Muy buen trato por parte de los camareros y el dueño.»

Juan Sánchez Cotán, Bodegón de caza, hortalizas y frutas, 1602. Museo del Prado.